Uso inteligente de la IA en las empresas: una guía enfocada en costos

Uso inteligente de la IA en las empresas: una guía enfocada en costos
Photo by Nahrizul Kadri / Unsplash

Un buen amigo me dijo una vez: “te guste o no, la IA llegó para quedarse”. No podría haber estado más en lo cierto. Hoy resulta casi imposible tener una conversación de negocios sin que el tema aparezca. Grandes empresas están reduciendo personal para bajar costos y acelerar resultados. Los desarrolladores la usan para programar, los equipos de marketing para generar contenido y los líderes exploran flujos de trabajo con agentes. Los beneficios de la IA son reales, y los costos también.

Tal vez su empresa esté considerando adoptar IA. Si es así, conviene investigar y tomar decisiones informadas. O quizá ya la esté utilizando. En ese caso, probablemente ya conozca los costos, pero nunca está de más revisar las finanzas, especialmente cuando se trata de inversiones de esta magnitud. Para muchas organizaciones, los costos de la IA están fuera de control, no porque se esté usando mal, sino porque no se entiende dónde se esconden los costos reales.

Esta guía elimina el ruido y muestra con claridad a dónde va el presupuesto de IA y cómo optimizarlo. Ya sea que se ejecuten cargas de inferencia en la nube o se administren suscripciones para empleados, comprender estas dinámicas de costos es fundamental para una adopción sostenible de la IA.

Comprender los modelos de costos de la IA

Los costos de cómputo en IA se agrupan, en general, en tres modelos principales. Cada uno cumple un propósito distinto, pero todos dependen del mismo recurso subyacente.

Modelo de suscripción

La mayoría de las personas familiarizadas con la IA conocen los modelos de suscripción. Se trata de herramientas orientadas al usuario final, utilizadas para redactar documentos, escribir código, obtener recomendaciones de regalos de boda u otras tareas cotidianas que antes se resolvían con buscadores.

Productos como ChatGPT Plus, Claude Pro y GitHub Copilot ofrecen tarifas mensuales fijas (entre 20 y 200 dólares por usuario) para individuos o equipos, con distintos límites de uso. Son adecuados para un uso predecible por parte de empleados, pero pueden volverse costosos a escala. Por ejemplo, un equipo de 50 personas con este tipo de suscripciones puede representar entre 10.000 y 100.000 dólares anuales.

Modelo de API

Detrás de escena, las herramientas y aplicaciones de IA dependen de servicios vía API, utilizados también para construir chatbots y sistemas de IA con agentes. Estos servicios suelen ser utilizados por desarrolladores que crean aplicaciones propias o requieren asistencia intensiva en código.

Proveedores como OpenAI, Anthropic y Google ofrecen acceso a sus modelos mediante APIs, cobrando por token (palabras o fracciones de palabras). Esto incluye tanto las entradas enviadas (prompts) como las salidas recibidas (respuestas). Los precios varían de forma significativa según el modelo: los más pequeños pueden costar alrededor de 0,15 dólares por millón de tokens, mientras que los modelos más avanzados pueden superar los 15 dólares por millón.

Modelo de cómputo

El modelo tradicional, previo a la popularización de las APIs, consistía en utilizar equipos con GPUs de alto rendimiento, las mismas que hoy sostienen muchas de las herramientas mencionadas. Las empresas con necesidades persistentes, como inferencia a gran escala, entrenamiento o ajuste fino de modelos, suelen requerir este enfoque.

El acceso se ofrece mediante servidores equipados con GPUs, que requieren configuración y operación, o a través de servicios de mayor nivel facturados por hora. Incluso una sola ejecución de entrenamiento puede costar cientos o miles de dólares. La mayoría de las empresas no necesitará esto al inicio, pero resulta crítico para aplicaciones especializadas. Además, existe competencia por estos recursos frente a cargas analíticas y otros consumidores de GPU.

IA en la nube: donde se concentra el mayor gasto

Cuando la IA pasa de herramientas para empleados a sistemas en producción, los costos cambian de forma drástica. Aquí es donde muchas empresas se ven sorprendidas.

Inferencia de modelos a escala

Ejecutar inferencia para aplicaciones orientadas a clientes es donde los costos se multiplican con rapidez. Pensemos en un chatbot que atiende 10.000 consultas diarias. Con un promedio de 1.000 tokens por interacción (entrada y salida), se procesan 10 millones de tokens diarios, o 300 millones al mes. A 3 dólares por millón de tokens, eso equivale a 900 dólares mensuales solo en inferencia. A nivel empresarial, con 100.000 interacciones diarias, el costo sube a 9.000 dólares mensuales o 108.000 anuales.

El verdadero riesgo está en el efecto multiplicador: más usuarios, más funciones y conversaciones más largas generan un crecimiento exponencial del gasto. Un cliente corporativo reportó que los costos de su chatbot pasaron de 2.000 a 15.000 dólares mensuales tras agregar historial de conversaciones, lo que triplicó el consumo promedio de tokens.

Flujos de trabajo con agentes: el multiplicador de costos

Este es uno de los mayores riesgos de costos en la IA moderna. Los sistemas con agentes, donde la IA toma decisiones, utiliza herramientas y encadena múltiples acciones, generan costos compuestos que pueden escalar rápidamente.

Una consulta simple puede activar entre 5 y 10 llamadas independientes a modelos de IA. Cada llamada incluye el contexto completo de la conversación, descripciones de herramientas, resultados previos y el razonamiento del agente. Una sola pregunta puede consumir 50.000 tokens, frente a los 2.000 de un chatbot simple. Eso implica un multiplicador de costos de 25 veces.

Ejemplo real: una empresa que desarrolló un asistente de investigación observó que cada tarea activaba en promedio 8 llamadas a agentes, consumiendo 40.000 tokens. Con 500 tareas diarias, procesaban 20 millones de tokens por día. Al optimizar la arquitectura y reducir las llamadas a 4 por tarea, lograron reducir los costos a la mitad.

Entrenamiento y ajuste fino

Entrenar modelos propios es costoso, pero suele sobreestimarse como factor principal de gasto. La mayoría de las empresas no entrenará desde cero, sino que ajustará modelos existentes para dominios específicos. El ajuste fino suele costar entre 20 y 200 dólares por ejecución, según el tamaño del conjunto de datos y la complejidad del modelo. Es un gasto puntual u ocasional, no recurrente como la inferencia.

La consideración más relevante es que los modelos ajustados pueden requerir hospedaje más costoso. Se intercambia un costo de entrenamiento por costos de inferencia potencialmente mayores si el modelo resultante es más grande o más lento.

Analítica y procesamiento de datos

Usar IA para análisis de documentos, extracción de datos o procesamiento por lotes genera patrones de costos distintos. Procesar documentos grandes implica altos volúmenes de tokens de entrada. Un PDF de 50 páginas puede representar 30.000 tokens. Procesar 1.000 documentos al mes implica alrededor de 90 dólares solo en tokens de entrada.

La ventaja es que estas cargas suelen ser predecibles y ejecutables por lotes, lo que facilita su presupuestación frente a aplicaciones interactivas.

Uso de IA por empleados: los costos ocultos

Aunque la IA en la nube concentra la atención, los costos asociados a herramientas para empleados se acumulan rápidamente y a menudo se subestiman.

Suscripciones individuales y de equipo

La matemática es simple, pero el impacto es significativo.

  • Suscripciones individuales: entre 20 y 200 dólares por usuario al mes.
  • Planes empresariales: alrededor de 25 a 35 dólares por usuario con descuentos por volumen.
  • GitHub Copilot: entre 10 y 19 dólares por usuario.

En una empresa de 50 personas, esto representa entre 1.000 y 2.000 dólares mensuales, o hasta 24.000 dólares anuales, antes de considerar cualquier uso de APIs para aplicaciones propias.

El costo oculto es la subutilización. Muchas empresas compran licencias para todos, pero solo el 30% o 40% las utiliza activamente. Un mejor enfoque es comenzar con usuarios avanzados, medir el uso y luego ampliar.

Patrones de uso que impulsan los costos

No todo uso de IA cuesta lo mismo. Un desarrollador con Copilot genera uso constante pero de bajo costo. Un equipo de marketing que produce contenido extenso puede alcanzar límites rápidamente. Un analista que procesa hojas de cálculo con IA puede disparar operaciones costosas.

Suele observarse que el 20% de los usuarios genera el 80% de los costos. Identificar a estos usuarios clave permite asignar presupuestos y negociar precios de forma más efectiva.

Estrategias inteligentes para gestionar los costos de IA

Selección de modelos: la regla 80/20

No todas las tareas requieren los modelos más avanzados. Los modelos más pequeños son mucho más económicos y resuelven la mayoría de los casos. Clasificación simple o extracción de datos puede ejecutarse con modelos de bajo costo, mientras que tareas complejas de razonamiento o programación justifican modelos más avanzados.

Un enfoque escalonado, donde las tareas simples se dirigen a modelos económicos y solo las complejas escalan, puede reducir los costos de inferencia entre 60% y 70%.

Gestión de contexto y caché

Muchos proveedores permiten almacenar en caché prompts repetidos. Si una aplicación envía el mismo contexto extenso en cada solicitud, la caché puede eliminar la mayor parte del costo de entrada.

En flujos con agentes, la gestión del contexto es crítica. No es necesario enviar todo el historial en cada llamada. Resumir interacciones previas y eliminar información irrelevante reduce costos de forma significativa.

Procesamiento por lotes

Algunos proveedores ofrecen procesamiento por lotes con descuentos de hasta 50%, a cambio de tiempos de respuesta más largos. Es ideal para análisis de documentos, clasificación de datos, generación de contenido y pruebas de modelos. No es adecuado para aplicaciones interactivas, pero sí para flujos internos.

Monitoreo y optimización

No se puede optimizar lo que no se mide. Es clave monitorear el consumo de tokens por función, identificar solicitudes atípicas y configurar alertas ante picos de gasto. En muchos casos, una sola funcionalidad mal optimizada representa casi la mitad del costo total.

Destilación: la apuesta a largo plazo

Una vez validado un caso de uso con modelos costosos, puede considerarse la destilación: entrenar un modelo más pequeño para replicar el comportamiento del modelo grande en una tarea específica. Requiere inversión inicial, pero puede reducir costos de inferencia entre 10 y 20 veces en aplicaciones de alto volumen.

Conclusión

El uso inteligente de la IA no consiste en gastar menos, sino en gastar de forma estratégica. Las organizaciones que obtienen mejores resultados entienden dónde se concentran los costos y actúan en consecuencia.

  • Los flujos con agentes representan el mayor riesgo.
  • La selección de modelos es crítica.
  • Las suscripciones de empleados deben gestionarse activamente.
  • El uso de caché y procesamiento por lotes ofrece ahorros rápidos.

Puede argumentarse que la euforia en torno a la IA se está moderando y que existe una burbuja por estallar, pero eso no significa que la tecnología no vaya a mejorar ni abaratarse, ni que las empresas deban ignorarla. Lo importante es tomar decisiones conscientes sobre cómo se utiliza y qué se espera de ella. La regla 80/20 también aplica aquí: la IA puede hacer el 80% del trabajo en el 20% del tiempo, pero el 80% del tiempo humano se destina a revisar y corregir el 20% restante.


Utilizo IA a diario y mantengo múltiples suscripciones a distintos servicios. Cada una fue una decisión consciente basada en mis necesidades, la frecuencia de uso y el valor que aporta a mi productividad.

Si le interesa optimizar el gasto en la nube, migrar cargas de trabajo o modernizar sistemas, mi equipo y yo podemos ayudarle. Más información en thesteveco.co.

Subscribe to theSteveCo

Don’t miss out on the latest issues. Sign up now to get access to the library of members-only issues.
jamie@example.com
Subscribe